militantes del peronismo revolucionario uno por uno

SOTO, Isabel.

También conocida como “Julia”, “Paula” y/o “Lila”. Nacida en Corrientes capital, el 9 de agosto de 1947. Hija de los criollos Juana Antonia Parra y Benedicto Soto. En 1969 se recibe de Maestra Normal Nacional. Fiel a sus principios sociales de solidaridad, trabajará como docente en los sitios más marginales de su provincia y el Chaco. Dirá su hijo: “A principios de los ’70 mi madre no tenía que ver mucho con la revolución, aún era muy joven y su mundo era por demás reducido. Hasta que un buen día su camino se cruzó con el de mi padre (Héctor José Cian, alias “Guillermo”, alias “Manco”) quien ya militaba en las Ligas Agrarias. A partir de allí ambos se potenciaron, crecieron intelectualmente y aprendieron que para cumplir con sus sueños debían primero luchar por los deseos de un pueblo de hermanos. En esta misma provincia, encontrarían el significado de sus vidas, integrando las filas del Peronismo Revolucionario e intensificando sus militancias frente a las incoherencias sociales. En el año ’72 se casaron por Iglesia y yo –Daniel Ernesto Cian- nací en noviembre del ’74. Desde el momento en que se conocieron y se hicieron Montoneros, se amaron, viajaron y lucharon por muchos lados. También fueron a Cuba, pero esta parte de sus vidas no la conozco mucho. Lo cierto es que al regresar al país para seguir la lucha, para poder sobrevivir a las persecuciones de la dictadura, debíamos vivir del alquiler, en lugares inhóspitos y lejos de nuestras familias, con nombres falsos, sin documentos y sólo con lo puesto. Mi padre nos mantenía con su escaso trabajo de fotógrafo: Gracias a él y a eso, poseo gran cantidad de fotos de mi madre (...) Ya instalada la dictadura, más precisamente el 10 de diciembre de 1976 fueron cercados por la Federal, en la calle Dorrego 4771. Mis padres sabían que si se entregaban mansamente la tortura sería peor que la muerte. Así que sólo resistieron. Mi vieja murió instantáneamente, llevándose consigo un embarazo de 8 meses, mi hermano. Mi viejo, por desgracia resistió un poco más y falleció en la comisaría, sólo Dios sabe cómo. Sólo así pudieron poner límites a sus sueños. Y yo estaba allí, con solamente 2 ó 3 años de edad”. Con la vuelta de la democracia,  en un acto oficial se impuso una calle con su nombre en los barrios Ponce y Santa Rita de Corrientes. Y además una pintada en su memoria se levanta en Dorrego al 4.800 ciudad de Rosario. Así mismo el 25 de octubre de 2013, en el “Memorial del Desaparecido Correntino” ubicado en el cementerio San Juan Bautista de Corrientes capital, se inhumaron sus restos tras permanecer 36 años como N.N. en el cementerio “La Piedad” de la ciudad de Rosario.