militantes del peronismo revolucionario uno por uno

MANTELLO, Osvaldo Víctor.

“Turco”. Nació en San Martín, provincia de Buenos Aires, el 8 de mayo de 1950. Comenzó su militancia peronista al concluir el secundario. Militó en la Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). A los 24 años conoció a María Susana Reyes, una joven de 17 años, que sería su compañera y con quien tendrían un hijo que llamaron Juan Pablo, en honor a Juan Pablo Maestre. Osvaldo y Susana se enamoraron en 1974, cuando se conocieron en una Unidad Básica de la Juventud Peronista (ver más adelante) que impulsaba actividades de alfabetización en los inquilinatos de Buenos Aires, entre otras actividades. Mantello fue secuestrado en el domicilio de sus padres, en la localidad de San Martín (Primera Junta 5767. Billinghurst, provincia de Buenos Aires) el 16 de junio de 1977; durante un nuevo aniversario de los salvajes bombardeos gorilas a Plaza de Mayo en 1955. Lo sorprendieron festejando que finalmente su esposa estaba embarazada. Fue llevado al CCD “El Vesubio” y luego torturado y asesinado. María Susana que también cayó en la redada recuerda: “Los detenidos tenían permitido buscar ropa, una vez por semana, en un cajón donde se guardaba el ‘botín cosechado’ en los operativos. Ramón ‘Pancho’ Erlan, uno de los guardias, me pidió que buscara la ropa de Osvaldo; encontré un pulóver verde y un pantalón marrón descosido. Estábamos incomunicados, pero pedí hilo y aguja, le bordé ‘te quiero’ dentro del pantalón y se lo mandé”.  Luego de 32 años, el cuerpo del “Turco” fue hallado en el cementerio de Avellaneda, donde fue enterrado en secreto por sus asesinos, hoy juzgados en la causa del CCD “El Vesubio”. Al morir tenía 27 años. El sábado 30 de noviembre de 2013 sus amigos y compañeros de militancia pusieron una baldosa con su nombre donde estuvo la Unidad Básica en la cual militó en vida; esto como fiel testimonio de la lucha que llevó a cabo por la liberación nacional y social de nuestra patria. Es que él, había participado de las actividades desarrolladas en el “Ateneo 20 de Junio” de la Juventud Peronista, ubicado en Tucumán 2625, entre la avenida Pueyrredón y Juan José Paso, en pleno barrio de Once. Otro de los ejes de la tarea militante que ellos desplegaban en la zona y desde allí, era el trabajo en inquilinatos, es decir, organizar a sus moradores a través del Movimiento de Inquilinos Peronistas (MIP). Otra “medalla” a cuenta, para los represores y verdugos de esta dictadura cívica-militar que padecimos, (que a veces me da la sensación de que deberían cumplir por sus “hazañas” no con una, sino con tres cadenas perpetuas continuadas cada uno de ellos): María Susana Reyes con tan sólo 22 años y viuda, tuvo que criar a su hijo que nunca conoció a su padre.