militantes del peronismo revolucionario uno por uno

MUNIZ BARRETO, Diego.

Aclaro; “Muniz” sin eñe. Nació el 28 de enero de 1934. Descendiente de una familia portuguesa fundadora de Bahía, Brasil. Sus padres eran Sacarías Antonio (coleccionista de Arte) y Jacoba Delia Bunge (huérfana, criada en un internado inglés). Hombre de gran fortuna heredada, en su juventud fue un furioso antiperonista. Comando civil. Como algunos jovencitos de la época, hizo luego “su camino a Damasco” y pasó a ser un peronista convencido, en la necesidad de desarrollar en Argentina, un nacionalismo popular revolucionario. En un principio se conectó con los muchachos de la Juventud Argentina para la Emancipación Nacional (JAEN) a quienes proveía de dinero y explosivos. Extraía gelinita, amonal y gelamón de minas de su propiedad y se las hacía llegar por vía aérea. Para entonces dejó de trabajar como asesor de Pesca en la Secretaría Legal y Técnica de la Presidencia durante el gobierno de Onganía. Se acercó a Montoneros. Fue uno de los que financió la campaña electoral del peronismo en 1973 y en las elecciones del 11 de marzo fue elegido por el voto popular, diputado nacional. En mayo de 1974 renunció a su cargo con el resto de los diputados juveniles de la Tendencia Revolucionaria del Peronismo en desacuerdo con las reformas represivas al Código Penal. También aporta dinero a los disidentes montoneros cordobeses de la “Columna José Sabino Navarro” y los ayuda a editar su revista “Puro Pueblo”. Ignacio Vélez, su amigo, lo recuerda con mucho cariño: “Una vez nos avisan que los fachos iban a tomar la Facultad de Derecho, por lo que nos atrincheramos adentro para defenderla. En algún momento yo hablo con el Diego por teléfono que vivía en un departamento de la calle Posadas; y lo veo al rato venir por la explanada, caminando adelante y Mariano Insúa y su chofer con dos escopetas caminando atrás: ese era el Diego. El mismo que nos financia, nos ayuda a nosotros con varios números de ‘Puro Pueblo’, la revista que sacan los ‘sabinos’. Se enamora perdidamente de la diagramadora de la revista y se la lleva a Europa. Un niño ‘bien’ que se enamora de la ‘laburante’, ese era Diego (...) un ‘enfant’ terrible que había heredado mucha guita”.  Muniz Barreto fue secuestrado por el Ejército en Escobar, provincia de Buenos Aires, el 16 de febrero de 1977, junto a su chofer Juan José “El Negro” Fernández, un militante de Juventud Peronista que hacía también las veces de secretario y guardaespaldas y que antes había sido rugbier en el club Regatas Bella Vista. Fueron llevados a Campo de Mayo y torturados tres días sin parar. Luego los tiraron en estado de inconsciencia en el río Paraná adentro del coche en que los habían capturado. Eso fue el 5 de marzo del mismo año. Diego murió. “Juanjo”, sobreviente, aprovechó las sombras de la noche para salir del catafalco con ruedas y nadar hasta la otra orilla. Sobre Diego Muniz Barreto en cautiverio, dijo: “El Gordo no les dijo una palabra. Se reía de ellos y los puteaba”. Los yanquis también lo tenían marcado. En la revista “Time” del 10 de septiembre de 1973, se puede leer un artículo de casi una carilla que lleva por título “Where Terrorism is Tolerated”,  ilustrado con una foto suya que lleva como epígrafe “Terrorist supporter Muniz Barreto at home”. En el juicio que se lleva adelante en 2011, se ha pedido la pena de cadena perpetua para el ex profesor de la Universidad Católica de Salta (UCASAL), Martín Rodríguez, oficial de Inteligencia con destino en la Guarnición Militar de Campo de Mayo y con dependencia del Comando de Institutos Militares. Un reconocimiento: a partir del 31 de agosto del 2012 una de las principales avenidas de la localidad bonaerense de Castelli lleva el nombre de Diego Muniz Barreto. El cambio de denominación de la avenida, que se llamaba Martínez de Hoz –por el abuelo terrateniente del ex ministro de Economía de la dictadura- fue iniciativa de Francisco Echarren, intendente de Castelli, con motivo del 147º aniversario de dicha ciudad bonaerense y contó con la aprobación por unanimidad del Concejo Deliberante local. La última información en este caso (hasta ahora), es que el 3 de abril de 2016, detienen al capitán del Ejército afectado al sector de inteligencia, Rafael López Fader, acusado del secuestro y asesinato de Diego Muniz Barreto.