militantes del peronismo revolucionario uno por uno

MÓRTOLA, Raúl Oscar.

Natural de Bella Vista, Corrientes, una hermosa ciudad recostada sobre el río Paraná, que celebraba vistosos carnavales y donde en su adolescencia era conocido como “El Negro”. Allí había nacido un 16 de diciembre de 1948. En la escuela bellavistense todos recuerdan el despelote que se armó cuando junto a otros  se declaró “paraguayista” y dijo que en la Guerra de la Triple Alianza, “Mitre fue un asesino”. Fana de Boca Juniors solía decir que la escena favorita para él, de “El Eternauta” (escrita por su suegro), era cuando los invasores hacían polvo la cancha de Ríver. En Buenos Aires cursó hasta el segundo año del industrial en el colegio “Otto Krause”, hasta que se interesó por otras actividades que enriquecían su espíritu. Fue egresado de la Escuela de Bellas Artes y tomó parte de las luchas estudiantiles contra las dictaduras de Onganía y Lanusse. Participó de las actividades desarrolladas en el “Ateneo 20 de Junio” de la Juventud Peronista, ubicado en calle Tucumán 2625 entre la avenida Pueyrredón y Juan José Paso, en pleno barrio de Once. Uno de los ejes de la tarea militante que ellos desplegaban en la zona era el trabajo en inquilinatos, es decir, organizar a sus moradores a través del Movimiento de Inquilinos Peronistas (MIP). Primero militó en las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), luego en Montoneros con la fusión. En tal sentido entre otras tareas importantes estuvo a cargo de la seguridad del diario “Noticias”, donde era conocido como “El Negro Raúl”. “El Vasco” Mórtola era el compañero de Estela Inés Oesterheld (ver su registro). Como su mujer, era militante peronista y montonero.(En la foto que ilustra esta reseña, juntos). Su padre un acaudalado propietario lo fue a ver cuando estaba ya clandestino y todos los días caían compañeros y le llevó una valija con dólares para que se fuera a vivir tranquilo al extranjero, con su mujer y su hijo: se negó terminantemente. Cae en un tiroteo con las FF.AA. cuando van a buscarlo a su hogar en Longchamps, partido de Almirante Brown, suroeste del Gran Buenos Aires,  el 14 de diciembre de 1977. Tenía 28 años. Estela es fusilada por los energúmenos pese a su embarazo de 4 meses. (Para más datos ver registro de José Martínez). Hombre extremadamente justo y repulsivo a las injusticias contra sus semejantes y sobre todo contra los demás débiles, cuentan Fernanda Nicolini y Alicia Beltrami en su excelente libro “Los Oesterheld” que en un principio en su época de Bellas Artes, en su proto militancia, “El Vasco Mórtola era el más esquivo a las definiciones. Era la pulsión del artista llevada la frente de combate. Usaba palabras como embute, sabía armar una molotov y no dudaba en tirarla contra un Ford Falcon para evitar que detuvieran a sus compañeros, como lo hizo durante una manifestación en Córdoba y Callao a la que habían convocado las diferentes facultades en lucha ¿De dónde sacó ese bombazo? ¿Dónde lo armó? Sus compañeros  percibían que su formación estaba cruzada por algo más que la militancia en la escuela”.