militantes del peronismo revolucionario uno por uno

MOLINAS BENUZZI, Alberto José.

“Chacho”. Un hombre pensante, criterioso, poeta. Su amor comprometido con la causa de los más pobres lo manifestaba cotidianamente, en sus seres queridos, en sus hermanos y compañeros de lucha. Médico, murió a la edad de 37 años cuando era miembro de la Conducción Nacional de Montoneros. Cayó en el llamado “combate de Villa Luro”, cuando el 29 de septiembre de 1976, la casa en que estaba reunido con otros 4 compañeros (M.V.Walsh, I. Salame, I.J. Bertrán y J.C. Coronel) fue sitiada por las fuerzas armadas. Resistieron por horas. Al final del enfrentamiento se pegó un tiro para no caer con vida en manos de los militares. Molinas Benuzzi era oriundo de Santa Fe, pero estudiaba y militaba en la Agrupación de Estudios Sociales de Córdoba (AES), organización estudiantil conformada en la Universidad Católica cordobesa. Participó en la toma de La Calera, en 1970. Molinas Benuzzi, único caso en la historia de la guerrilla argentina, tuvo además cuatro hermanos que como él, dieron la vida por la revolución. El padre de todos ellos, también de nombre Alberto, como el primogénito, recuerda: “Ante la muerte de mis cinco hijos, con mi mujer no nos aferramos a nuestro dolor; no sabiendo como resolverlo, lo depositamos en las manos de Dios (...) Yo he respetado la militancia de mis hijos, pero nunca la negué ni la politicé. Eran Montoneros. Cada uno de ellos al irse, creo que con sinceridad, de buena fe, me pidió que le regalara una Biblia. Yo los eduqué dentro de los principios, pero les respeté la libertad. Cuando la cosa se agravó al punto de matar o no matar les dije: ‘Ustedes solamente tienen un futuro: la muerte en cualquier momento; otra cosa no. Entonces tienen dos opciones: o desaparecen del país y se van al extranjero abandonando toda para salvar la vida o se quedan acá esperando la muerte’. Los cinco me contestaron: ‘Papá, nosotros lo hemos meditado, pero estamos dispuestos a dar la vida si algún día se recoge la semilla para que nuestros hijos vivan un mundo mejor y sobre todo los pobres. Así que desde ya queremos decirte que nos apenaría que vos lloraras o tuvieras un pesar porque nos maten’. Y así fue”.