militantes del peronismo revolucionario uno por uno

LEWINGER, Arturo Felipe.

Nacido el 21 de abril de 1940 en el seno de una familia judía muy trabajadora. Se recibe en el secundario, de maestro mayor de obras en el colegio Otto Krause y luego ingresa a la Facultad de Arquitectura donde llega hasta cursar tercer año. Abandona para dedicarse de lleno a la actividad política. Primero en el Partido Socialista Argentino (PSA) de Alfredo Palacios, luego, radicalizando su posición de izquierda, en el MIR-Praxis del Dr. Silvio Frondizi. La actividad en esta nueva organización le permite el contacto fluido y diario con gente de las fábricas y las villas. Con el tiempo encuentra diferencias, tanto insoslayables como insalvables, con la línea que se baja en MIR-Praxis, entonces con algunos dirigentes de segunda línea se va para conformar el “Tercer Movimiento Histórico”, proclive a un acuerdo con el peronismo revolucionario. Conoce Cuba en 1967 e intima con John William Cooke. A la vuelta se conecta con otros compañeros para agruparse primero en el Ejército de Liberación Nacional (ELN), y para fundar las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) después, las cuales luego de una ardua discusión en su seno, adoptan la ideología peronista revolucionaria. Esta decisión facilita años más tarde la integración con Montoneros bajo este nombre. En esos momentos, Arturo “Chacho” Lewinger pasa a integrar el consejo nacional de la nueva organización, conduciendo la Regional Córdoba, con el grado de Oficial Superior. Luego pasa a dirigir la Regional La Plata que incluía todo el amplio sur bonaerense. Precisamente, cumpliendo la altísima responsabilidad de rescatar a dos compañeros presos de una comisaria marplatense (Al “Negro” Eduardo Soares de Juventud Peronista y a Julia Giganti de Juventud Trabajadora Peronista, torturados durante cinco días consecutivos), es mal herido, abate a un policía, pero luego es rematado en el suelo. Ocurrió en una fecha patria: el 25 de mayo de 1975. Cuando su padre fue a buscar sus restos sufrió amenazas e insultos de la policía: lo más livianito que le dijeron fue “comunista y judío de mierda” y no permitieron que en el velorio hubiese flores. Fue enterrado en el cementerio de La Tablada. Esa misma policía, burlada en parte, desencajada y como venganza, al día siguiente de los hechos, busca al padre del “Negro” Soares (que había ayudado en el rescate fracasado), y lo acribilla a balazos. El poeta y compañero revolucionario, Francisco “Paco” Urondo, le dedicó un hermoso poema al combatiente asesinado: “A Don Arturo Lewinger, Peronista y Montonero”. Más tarde (15-1-79) su organización lo condecoró con la medalla “Al Héroe en Combate” por ser un ejemplo de comportamiento en su enfrentamiento militar con el enemigo.