militantes del peronismo revolucionario uno por uno

GALLI, JORGE

GALLI, Jorge.

Nacido en Tres Algarrobos (provincia de Buenos Aires) el 23 de abril de 1930. Tuvo 10 hermanos. Padre albañil, madre ama de casa. En el barrio de Mataderos vivirá su niñez y adolescencia. Con 15 años de edad se encuentra en medio de un “mare magnum” humano, marchando por las calles de Buenos Aires, exigiendo la libertad del Coronel Juan Domingo Perón. Día memorable, y con un valor agregado, ya que a los cascotazos hicieron sentir su presencia en las vidrieras del diario oligárquico “La Prensa”; y luego ya en la plaza junto con otros compañeros, metió las patas en la fuente. Podríamos decir que fue su bautismo en el peronismo, su fe en Perón y en la causa del pueblo. Siempre recordaba lo que decía su madre en aquellos tiempos sobre el emergente líder de los trabajadores: “este hombre que viene a hacer lo que nosotros pensamos, lo que nosotros queremos”.  Trabaja en la construcción para ganarse la vida. Cuando cae Perón en el ’55 como tantos otros hombres de nuestra patria, se metió de lleno en la “Resistencia Peronista”. Conoció a varios “bronces” de la causa: Felipe Vallese, Gustavo Rearte, Jorge Di Pascuale y su gran amigo el “Tuli” Ferrari (de todos ellos se pueden consultar sus registros). Como dijo otro compañero, Rafael Restaino, “allí se juntaban todos en esas largas noches de empanadas, de pucheros, de guisos carreros, de asados, de planes revolucionarios para hacer posible la vuelta de Perón, que era la consigna revolucionaria, porque era la más clara identificación de clase”. Para 1958, Jorge, ingresa al seminario. Se identifica con los curas obreros, sigue su militancia en la Resistencia y fortalece la fe de los habitantes de las villas (Colegiales, Villa Jardín) al compartir la vida de estos y hablar y discutir sobre la doctrina peronista. Monseñor Caggiano como era de esperar, le da el raje de su diócesis bonaerense horrorizado por su identidad peronista y la defensa que hace del derecho a la violencia por parte de la clase trabajadora, contra la oligarquía y el imperialismo. Jorge se instala en San Nicolás (provincia de Buenos Aires), en un rancho en Villa Pulmón, trabaja de albañil para Somisa y comienza su tarea pastoral en la parroquia de San Cayetano. En octubre de 1968 monseñor Ponce de León (muerto en un sospecho accidente durante la última dictadura militar) lo ordena sacerdote. De esa época lo recuerda Carlos Vega, un jovencito que empezó en grupos cristianos juveniles y luego se sumó a la Juventud Peronista de Ramallo. “Galli era un tipo muy carismático, te llegaba al corazón enseguida, tenía un rostro delgado, los pómulos bien  marcados, no parecía un cura, enseguida te atrapaba con palabras que te llegaban a corazón. ‘El Viejo’ como le decíamos, era de un hablar muy pausado, muy tranquilo, pero muy firme en sus convicciones. No levantaba la voz, tenía un desapego total por lo material; siempre le regalaban ropa y él se la regalaba a otro. Era un tipo que a lo mejor no te dabas cuenta que era cura porque estaba muy insertado en los problemas de la gente, era más un militante de barrio que un cura”. Galli para entonces ya defiende y se suma a las huestes de la Tendencia Revolucionaria del Peronismo en la Zona Nordeste de la Regional I de la J.P. que cubría las ciudades de San Nicolás, Pergamino, Ramallo, Baradero y San Pedro. Acrecienta su compromiso y se suma a Montoneros, siendo nada menos que el conductor de la Columna Artigas. También se relaciona con el Movimiento Villero Peronista (MVP). La convulsionada época que se vivirá para ese entonces (desde el regreso de Perón hasta la muerte de éste), luego de duras discusiones, lo depositará en un nuevo ámbito partidario la J.P. Lealtad. Al mes del golpe militar de 1976, en abril, es secuestrado por 9 días y luego puesto en libertad. Vuelve al barrio. Sigue en la lucha contra la dictadura organizando a los vecinos. La derrota electoral del peronismo en 1983 lo lleva a sumar su aporte a la Renovación Peronista. Indignado por la llegada de Menem al poder traicionando las banderas fundacionales del Justicialismo, funda junto a otros curas el “Grupo Angelelli”, como manera de resistir mejor organizados desde abajo y junto al pueblo, el avance brutal del modelo liberal que viene por todo. En 1993 se encuentra entre los fundadores del Frente Grande, pero se va de ahí cuando comprueba que no hay intenciones de conformar un movimiento de liberación nacional con eje en el peronismo combativo, sino tan solo en ser un partidito más del sistema. Durante 19 años residió en Pergamino, siendo el sacerdote de las capillas Santa Teresita del Niño Jesús, del Barrio Otero y del Sagrado Corazón de Jesús. El 15 de mayo de 1995 fallece a causa de un aneurisma. En el año 2015 fue declarado “Hijo Dilecto Post Mortem” de esa ciudad bonaerense en donde pasó sus últimos años. Como dice en una reseña en su memoria, mi amigo rosarino Esteban Langhi: “Jorge Galli, ‘El obrero’, ‘El cura’, ‘El viejo’, el que enseñaba a cantar la Marcha Peronista, el fanático de Boca, el enemigo del odio y las injusticias sociales, el amante del ser humano y en especial de los más necesitados, el que se rió cuando quisieron reconocerle su coherencia de vivir como un pobre: ‘Que voy a ser pobre yo, si hago lo que quiero’, dijo sabiamente”.