militantes del peronismo revolucionario uno por uno

CORONEL, José Carlos.

“Negro”. Poeta y montonero. Nació en 1944 en la provincia de Jujuy donde su padre trabajaba como ferroviario. Fue un poeta fascinado por la escritura de César Vallejo. Aprendió a leer y a escribir a los 3 años y a los cinco, se lo podía ver sentado y concentrado leyendo la biografía del General  San Martín. Profesor de Educación Democrática en la Escuela de Comercio de Famaillá y estudiante avanzado de Abogacía en la Universidad Nacional de Tucumán, donde sobresale como dirigente estudiantil. Ex corresponsal en Jujuy, del diario “El Tribuno” de Salta; ex colaborador de la revista literaria “Piedra” de Jujuy. Casado con María Cristina Bustos (ver su registro), tuvo dos hijas. Se recibe de abogado. Participó en Tucumán de la pueblada conocida como “El Tucumanazo” Provenía de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), organización desde la cual ayudó a tomar la ciudad de Garín en provincia de Buenos Aires en 1970. Fue detenido en Rosario, en 1971 junto al “Gaita” Martínez Novillo y Martín Gras; es allí –Cárcel de Devoto- donde escribe ese hermoso poema titulado “totalmente incomunicado” (ver más abajo). Fue liberado por el pueblo el 25 de mayo de 1973. Integraba al momento de su muerte con 32 años el Consejo Nacional de los Montoneros, siendo el responsable político de la Secretaría Política. Lo conocían como “Julián”. Murió en combate contra la dictadura militar resistiendo un allanamiento el 29 de septiembre de 1976 en el barrio capitalino de Villa Luro. Con él murieron sus compañeros: María Victoria Walsh, Ismael Salame, Alberto Molinas Benuzzi e Ignacio José Bertrán. De su poema “totalmente incomunicado” extraigo: “Totalmente incomunicado ¿De quién? ¿De Dios? ¿De la victoria inevitable? Pobres hombrecitos temblorosos. Hemos decidido anunciarles que la obscena liturgia que practican es estéril y también suicida pues el tiempo vendrá como la lluvia con el estallido verde de los límites finales”. El Peronismo Auténtico de Tucumán, a 34 años de su muerte (año 2010), le rindió homenaje militante, reconociendo el compromiso que lo unió al pueblo trabajador y por el que dio su vida. En el año 2017, una de sus hijas, María, reunió los poemas de su padre, manuscritos y cuadernos, bajo el título de “Aquello que no existe todavía” y los presentó en la capital provincial tucumana. Su otra hija Lucía, la menor, es médica recibida en Cuba, donde vivió por un lapso de 10 años y ahora trabaja en Córdoba, en un proyecto cubano de medicina social que los honra y mantiene en pie la idea de una Patria Grande Latinoamericana. En efecto, llevan adelante medicina preventiva y oftalmológica para gente de la tercera edad en las villas de la ciudad de Córdoba y a través de una sencilla intervención quirúrgica les devuelven la vista. Lo hacen en forma masiva y gratuita abortando así un negocio de la corporación oftalmológica argentina, aunque esta tiene de sobra ganancias, operando sobre la clase media alta. Lucía y su gente ya llevan 36 mil intervenciones de forma anónima y el resultado es tomado como un “milagro”, por esa cantidad de gente mayor, ignorada por el sistema,  entregada a una visión borrosa del mundo, resignada a ver con un solo ojo o quizá postrada por haber perdido la vista: y ahora vuelven a ver… vuelven a nacer... Y eso se lleva a cabo desde la base, desde la infraestructura y logística de una Patria Socialista. Como poéticamente resalta Julián Axat “la función del poeta es abrir las puertas de la percepción. La función de dar luz, ‘iluminar’. Eso seguramente lo sabían José Carlos Coronel y Rodolfo Walsh que habían leído a William Blake y a Rimbaud. Lucía con 37 años, cumple la función de la poesía. Y ese es el legado de su padre”.