militantes del peronismo revolucionario uno por uno

BARLETTI, José Emilio

 

En la madrugada del 4 de julio de 1976, los sacerdotes palotinos Alfredo Leaden, Alfredo Kelly y Pedro Duffau, junto a los seminaristas José Emilio Barletti y Salvador Barbeito fueron asesinados por un grupo de tareas de la Marina de Guerra y la  Policía Federal en la Iglesia de San Patricio (Estomba 1942), del barrio de Belgrano. Emilio Barletti era un querido compañero de la Juventud Peronista y Montoneros que prestaba el recinto de la parroquia para reuniones de jóvenes que se oponían a la dictadura militar y además facilitaba el mimeógrafo existente para confeccionar proclamas de resistencia a los genocidas. Emilio trabajaba pastoralmente en las villas de emergencia de la zona Sur del Gran Buenos Aires y era integrante de un importante grupo que se estaba gestando en el seno de la Iglesia de Cristo perseguida y que se denominaba “Cristianos para la Liberación”. Procedente de San Antonio de Areco, provincia de Buenos Aires, en 1975 ingresó al seminario de la orden de los Palotinos. En esa misma ciudad de tradición gauchesca, había nacido un 22 de noviembre de 1952. Perdió a su padre con solamente dos años y medio de edad. En la primaria y secundaria fue objeto de múltiples reconocimientos (abanderado, cuadro de honor, medallas, mejor promedio, mejor compañero) por sus estudios y calificaciones. Pasó por la Universidad Católica. Estudió Derecho y Ciencias Sociales en la UBA y luego Teología en la Universidad del Salvador en San Miguel, provincia de Buenos Aires. Su primera participación política (antes de 1972) fue en el Movimiento de Renovación y Cambio liderado por Raúl Alfonsín. Luego cansado del guitarreo y la sanata, emigró al peronismo revolucionario. Militó en el partido de Lomas de Zamora, barrio Las Heras, donde era responsable político y hasta el día de hoy, sus compañeros se acuerdan de la pureza de su alma, sus valores, su ética y su compromiso social como militante y como ser humano. Sus restos mortales fueron sepultados al lado de los de su padre en San Antonio de Areco, donde actualmente en un espacio público hay una imagen en mosaico veneciano con su rostro y una alegoría sobre su asesinato, todo esto como homenaje a su vida y trayectoria. Lo confeccionó la artista plástica Nora Patrich. Cabe acotar que en la ciudad de Villa Mercedes, San Luis, por ordenanza Nº 1362-o, del 20 de agosto de 2002, hay una calle con su nombre.