militantes del peronismo revolucionario uno por uno

BUSTAMANTE, Enrique

 

“Lobo”. “Bebe”. Nacido en Capital Federal un 5 de junio de 1951. Terminó el secundario –nocturno- en el Colegio Nº 15 “Revolución de Mayo” (Ecuador y Mansilla) y cumplió con el servicio militar obligatorio en el Regimiento I de Patricios, donde fue el mejor tirador de la compañía. Peronista montonero. Pareja de Iris Nélida “La Lobita” García (ver su registro). Secuestrado-desaparecido conjuntamente con su compañera, al ser sacados de una pensión de la calle Tacuarí al 400 de ésta Capital. Ocurrió el 31 de enero de 1977. Fue visto con vida antes de su asesinato en el CCD “Club Atlético”. Su pareja estaba embarazada de 3 meses. Dio a luz en la ESMA en cautiverio, en julio de ese mismo año y los marinos se robaron la criatura. Pero la lucha de las Abuelas de Plaza de Mayo nunca cesa ni cesará. El domingo 23 de abril de 2017 se supo por los medios de comunicación, que ese hijo robado tiene 40 años, dos hijos propios y no vive en Buenos Aires, pero que ya ha hecho un primer contacto con sus familiares biológicos con el fin de un encuentro posterior. Juan José Salinas, nos acerca una semblanza de Enrique Bustamante: “El Bebe que seguía haciendo la colimba, era un activo sin voz ni voto pero lo teníamos muy presente, solía visitarnos en la Unidad Básica ‘Felipe Vallese’ de Campana y avenida San Martín (Villa Pueyrredón) y lo incorporamos tan pronto salió de baja. Para entonces nos habíamos mudado a la UB de México 1405 y San José, en el corazón del barrio de Montserrat. Poco tiempo después, el Bebe fue destinado por la orga (Descamisados) a abrir otra UB en la esquina de Perú y Cochabamba de San Telmo. Enrique no había conocido a su madre. Había sido criado por su padre (que decían que había estado vinculado con la banda del ‘Cacho’ Otero y subsistía del contrabando y la reparación de relojes y encendedores en un local de una galería de avenida Corrientes a la altura de Once). Tenía familia en la localidad de Martín Coronado, provincia de Buenos Aires. Había vivido desde su nacimiento (o desde muy pequeño) en un departamento situado en una planta baja de Corrientes y Riobamba, donde también funcionaba una asociación de quechuas y otros originarios. Bustamante era morocho, delgado, con una nariz afilada y una voz cavernosa, radiofónica, al estilo de Oscar Casco o Narciso Ibañez Menta. Lo que hacía que tuviera bastante éxito con las compañeras. A pesar de ser tan porteño como el Obelisco, gustaba muchas veces hacerse pasar por provinciano para despistar. Compartimos muchas cosas, incluso alguna novia con la que él salió después y tengo para mí, que la hizo más feliz… hasta que rompieron en malos términos cuando ella se fue con la ‘Lealtad’ y ambos disputaron con acritud sobre quien se quedaba con el local en una tumultuosa asamblea. Tampoco le caía en gracia a su responsable, Nita, por lo que no la pasó bien hasta el golpe militar. Para entonces hacía  meses que no nos veíamos, ya que yo había roto mis últimos vínculos con Montoneros a causa del desgraciado asalto al cuartel de Formosa. El ‘Lobo’ era muy duro, muy militar e incluso me apretó de palabra en la calle; estaba dolido, ofendido con mi salida. Luego del golpe, el ‘Lobo’ ascendió vertiginosamente. Y es que era un cuadro militar muy competente. Y valiente hasta la temeridad”.