militantes del peronismo revolucionario uno por uno

BRIGGILER, Reinaldo Ramón José

“Ramiro”. “Andrés”. “Pepo”. Santafesino de San Jerónimo Norte. Había nacido el 19 de marzo de 1952. Subteniente de reserva cuando hizo sus estudios en el Liceo Militar General Manuel Belgrano que no pudo terminar porque fue echado del mismo en 4º año, recibiéndose de bachiller un año más tarde en el colegio Simón de Iriondo. Era un joven tímido, poco conversador, amante de la lectura y del rugby (jugó en el Liceo Militar y en El Quillá donde también fue nadador). Se trasladó a Rosario para estudiar Psicología, comenzando allí su militancia. Como integrante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), participó en el operativo que en 1972 sesgó la vida del general Juan Carlos Sánchez, titular del II Cuerpo de Ejército y temido torturador. Es detenido y lo trasladan a la cárcel de Devoto, habiendo sufrido previamente las torturas y malos tratos de rigor en estos casos. El 9 de septiembre de 1972 su compañera Ana María, su noviecita de siempre desde los 13 años, da a luz a una beba de nombre María Eva en clara alusión y homenaje a Evita. La madre manda una carta a Perón en Madrid y éste acepta ser el padrino de la criatura. Briggiler en prisión, al enterarse del gesto del Líder exiliado, no podía hablar de la emoción que lo embargaba. Ana María cuenta que cuando fue a hacer los trámites para el bautismo de su hija, el Padre Re no lo podía creer y la rezongó: “¡Primero te casé con un guerrillero y ahora me lo traes a Perón de padrino!”; la ceremonia religiosa se hizo como Ana María quería. Briggiler pasa encarcelado por el Buque Granaderos y luego lo envían encadenado a Trelew. La lucha popular lo libera el 25 de mayo de 1973. Reinaldo retoma su militancia barrial, primero en Misiones donde estuvo dos meses y luego en Corrientes. Con el pueblo de su provincia fue a esperar a Perón el 20 de junio de 1973. La tristeza por lo ocurrido fue inmensa. Es padre por segunda vez de un bebé que llevará por nombre Andrés. La madre le puso ese nombre para homenajear a su marido, que en la clandestinidad se movía con el seudónimo de Andresito, como aquel cacique guaraní hijo adoptivo de Artigas y héroe de las luchas por la independencia del Río de La Plata. Luego, Briggiler fue un combatiente montonero con el grado de oficial 2º, caído en el asalto al Regimiento 29 de Infantería de Monte en Formosa, el 5 de octubre de 1975. Llevaba consigo un documento trucho con el nombre de Ángel Sergio Córdoba. El ataúd con sus restos fue colocado el 1º de noviembre de ese mismo año en el panteón familiar del cementerio municipal de Santa Fe, a instancias de su padre que recuperó su cuerpo.