militantes del peronismo revolucionario uno por uno

BOSSO, Carlos Alberto

 

Era de El Trébol, provincia de Santa Fe. Se fue a la ciudad capital provincial en 1968, con el fin de estudiar Ingeniería Química. Su familia era muy católica y él, un cristiano practicante que muy pronto se hizo amigo de quien era en ese momento Rector del Colegio Mayor Universitario, el cura Atilio Rosso con quien se enfrascaba en charlas y discusiones interminables. A poco tiempo de llegar comenzó su militancia política, se puso de novio con una santafesina e ingresó a trabajar en el Laboratorio Tecnológico de la Facultad. Pero dicha militancia estaba fuera del ámbito de la Facultad, en los barrios del Oeste de la ciudad, donde llevaba adelante un trabajo político y de promoción social. El trabajo político se inició con el “Luche y Vuelve”; el social, en la colaboración con los vecinos para que se organizaran en la búsqueda de soluciones a sus problemas. Su compromiso político lo llevó a distanciarse del cura Rosso y a romper con su novia que se decía apolítica. Con otros compañeros centró su organización en el Barrio San Lorenzo, donde se erigió el “Rancho Peronista” construido con el aporte de los vecinos. En el “rancho” se realizaban todo tipo de actividades comunitarias y de promoción social. Por ejemplo se daban clases de apoyo escolar a niños y adolescentes. Bosso para entonces, ya era un consolidado militante del peronismo montonero. En el trabajo barrial, Carlos conoció a Mary (María Isabel) Salinas –ver su registro-, una chica residente en el barrio Roque Sáenz Peña, que vivía en Corrientes y Lamadrid y era estudiante de Bioquímica. Se pusieron de novios y ella entró también a trabajar en el laboratorio. Poco despué se casaron  y se fueron a vivir al barrio San Lorenzo, pero perseguidos, deben irse junto con Mariana (su hijita) a vivir a Rosario. Allí a la edad de 27 años, fueron secuestrados-desaparecidos un 17 de septiembre de 1977. El cuerpo de Carlos Alberto fue recuperado en marzo de 2011, de una fosa común, en un campo denominado “San Pedro”, propiedad del Ejército para maniobras militares, sito en cercanías de Laguna Paiva, aunque en jurisdicción de la comuna de Campo Andino, departamento La Capital, provincia de Santa Fe. Rubén Adalberto Pron, a principios de 2013, tuvo la inmensa gentileza de hacerme llegar un ejemplar del libro de su autoría “Carlitos y Mary. Crónicas contra el olvido” donde recupera para las generaciones venideras la vida de estos dos compañeros del peronismo revolucionario.