militantes del peronismo revolucionario uno por uno

ARIAS, Florentino

Casado. Obrero gráfico en la zona de Cuyo. Integrante de la Confederación General del Trabajo en la Resistencia (CGT-R). Peronista. Montonero. Secuestrado-desparecido por la última dictadura militar, a la edad de 41 años en la ciudad de San Juan, el sábado 23 de octubre de 1976, a las diez menos cuarto de la mañana, en la calle Laprida 134 oeste. Lo sacan de la imprenta donde trabajaba con total impunidad, golpeándolo, adelante de los ocasionales transeúntes. Un compañero de trabajo y militancia impotente presenciará la escena; es José Rolando Scadding, que luego va a la casa de su amigo para avisar a su esposa y lo “chupan” (ver su registro). Ocurrió ese mismo día, en horas de la tarde, cuando arriba al domicilio de Arias (Urquiza 1209 sur), una patota militar de 7 personas armadas. Apuntan a María Ercilia Ormeño, conocida como “Chiquita”, que es la esposa de Florentino Arias, y a sus 9 hijos. Registran la casa durante 4 horas. En ese lapso de tiempo, como adelanté antes, es cuando cae Scadding y se lo llevan. “Chiquita” desprotegida y privada de su marido, sostén de la familia, se ve obligada a ir a vivir con su hermano, a una diminuta y más que humilde casita en el departamento de Chimbas, donde éste se alojaba. Como no cabían todos en la casa deben dormir debajo de un árbol en el fondo de la vivienda, juntando leña para calentarse en invierno y de reojo mirar que no crezca el río de golpe y se llevo todo. Un testimonio posterior arroja más dolor a los hechos. “Al tiempo tuvimos la noticia de que un gendarme, compadre de mi papá, le dijo a un amigo, que él lo había fusilado sin saber quién era. Que cuando le sacaron la capucha supo recién quién era. Que lo enterraron en una caliza abandonada en el camino a Maradona, en Zonda. Y también a otros más”, asevera Viviana Noemí Arias, su hija.